Petitmaker diseña y ensambla procesadores milimétricos y microchips técnicos en Uruguay. Nuestros componentes integran circuitos de alta densidad que permiten a los brazos robóticos ejecutar tareas de montaje con tolerancias controladas al micrón, incluso en ciclos de producción continuos.
Petitmaker fabrica microcomponentes técnicos en Uruguay para líneas robóticas que necesitan repetibilidad milimétrica. Cada procesador sale calibrado para una tarea concreta, no como pieza genérica.
Nuestros microchips se ensamblan con verificación dimensional por lote. El brazo robótico recibe una pieza que ya pasó control de planitud y alineación de pines, así el cabezal no corrige desvíos que vienen del componente.
Diseñamos el procesador para hablar el protocolo de tu PLC o controlador central sin capas intermedias. Menos traducción de señales significa menos latencia entre la orden y el movimiento del actuador.
Al fijar la referencia de cada chip en fábrica, el robot mantiene la repetibilidad durante más turnos. El equipo de mantenimiento reduce las intervenciones de ajuste fino y las líneas sostienen el ritmo programado.
Cada microcomponente lleva un código de serie vinculado a su registro de ensamblaje. Si una línea reporta una anomalía, identificás el lote, la máquina y la variable de proceso en minutos, no en días.
Las líneas de ensamblaje no son laboratorios. Usamos sustratos y soldaduras que soportan ciclos de vibración y cambios de temperatura sin perder continuidad en las conexiones internas del chip.
Nuestro equipo de ingeniería revisa la integración del procesador en tu línea antes del primer ciclo completo. Ajustamos parámetros de comunicación y respuesta junto a tu personal técnico, con documentación clara para el relevo de turno.
¿Querés ver cómo aplicamos estos criterios en un caso concreto? Leé el análisis de una integración reciente en línea de ensamblaje o consultá directamente con nuestro equipo técnico.
Respuestas directas sobre diseños, tolerancias y plazos de integración en líneas robóticas.
Nuestros procesadores se fabrican con tolerancias de ±0,02 mm en las pistas de cobre y ±0,05 mm en la colocación de componentes. Cada lote pasa por inspección óptica automatizada y pruebas de continuidad antes del embalaje. Para aplicaciones de robótica de ensamblaje, esta precisión reduce los errores de posicionamiento del brazo y evita retrabajos en la línea.
El ciclo típico desde la aprobación del diseño hasta la entrega de prototipos funcionales es de 18 a 25 días hábiles. Incluye la fabricación del sustrato, el montaje de los microchips, el encapsulado y las pruebas eléctricas iniciales. Para volúmenes de producción seriada, coordinamos lotes mensuales con certificados de trazabilidad por unidad.
Sí, integramos microcontroladores con protocolos Modbus RTU, CANopen y EtherCAT. Esto permite que los procesadores se comuniquen directamente con los PLC de la línea y con los controladores de los brazos robóticos. También desarrollamos firmware a medida para sincronizar el movimiento del brazo con las señales de los sensores de proximidad.
Los encapsulados estándar soportan vibraciones de hasta 12 g RMS en un rango de 10 a 2000 Hz, y temperaturas de operación entre -40 °C y 105 °C. Para entornos con vibración constante, como líneas de estampado o soldadura, recomendamos la versión con sustrato cerámico y soldadura de estaño-plata, que aumenta la resistencia mecánica de las uniones.
Entregamos documentación técnica completa: planos de footprint, especificaciones eléctricas, recomendaciones de layout para la placa principal y guías de integración mecánica. Además, nuestro equipo de ingeniería revisa el diseño de tu placa antes de la producción para anticipar problemas de interferencia o disipación térmica. Si necesitas ajustes, los incorporamos en la siguiente iteración del diseño.
Para consultas sobre especificaciones técnicas o compatibilidad con tu línea actual, escribinos a info@petitmaker.com o llamanos al +598 94 792 919. También podés coordinar una visita a nuestra planta en Cerro Largo para ver el proceso de ensamblaje y discutir los requisitos de tu proyecto con los ingenieros.
No vendemos un chip genérico. Diseñamos microprocesadores milimétricos pensados para el ciclo real de una planta: tolerancia, repetición y diagnóstico en el propio equipo.
Cada procesador pasa por un banco de pruebas de repetibilidad antes de salir del taller. Medimos la desviación posicional en micras y registramos el resultado por unidad, no por lote estadístico.
Nuestros microchips hablan el protocolo de tu línea actual. No reemplazamos el sistema de control: nos insertamos en el bus de comunicación y reducimos el tiempo de puesta en marcha.
Los circuitos van sellados contra polvo, humedad y vibración constante. La soldadura se elige según el rango térmico de tu operación, no según un estándar de catálogo.
El chip reporta temperatura interna, ciclos de trabajo y desgaste estimado. El mantenedor recibe la alerta antes de la falla, con el dato de qué eje o estación está derivando.
Trabajamos con el fabricante del robot o con tu equipo de automatización para ajustar el firmware del procesador al par y a la inercia de cada articulación. Así se evita el sobreajuste genérico.
Cada microcomponente lleva un registro de materiales, parámetros de ensamblaje y resultados de prueba. Si algo falla en campo, sabemos en qué estación y con qué lote se produjo.